martes, 21 de febrero de 2017

Hay dos cosas insoportables: la mentira y la falsedad

Niña lagarto representando la mentira y la falsedad
Si hay algo que resulta verdaderamente lamentable es la mentira y la falsedad. Ambas cosas son capaces de destruir todo a su paso, de devastar los bosques más poblados y de hacer caer a las torres más altas.

Lo más triste de la hipocresía y del engaño es que nunca provienen de nuestros enemigos ni de las personas desconocidas. Como es de esperar, todo eso duele. Y mucho. Cuando nos engañan lo peor no son las mentiras en sí, sino lo que se llevan con ellas.
    Cuando un sentimiento tan importante como la confianza se quiebra, algo en nuestro interior fallece. Esto ocurre porque la mentira pone en duda mil verdades, haciendo que nos cuestionemos incluso las experiencias que creíamos más francas.

Una sola mentira lo cambia todo
Tanto la mentira como la falsedad son, en gran medida, una cuestión de hábito. Hay muchas personas que son hábiles en este “arte” y que nos mantienen a todos engañados de una manera verdaderamente asombrosa.
Como ya sabemos, la mentira habitual puede llegar constituir un problema psicológico serio. Estas personas suelen vender humo a cualquier precio con tal de salirse con la suya o, lo que es más grave, sin ningún otro aliciente más que engañar.

mujer con los ojos tapados
Otras veces, la mentira puede estar “justificada” como un error en la acción pero no en la intención. Es lo que solemos llamar mentiras piadosas, pues consideramos que la verdad hará más daño que la mentira.
Hay quien sostiene que cualquier tipo de mentira está basada en relaciones de mala calidad, pero lo cierto es que al ser humano, en ocasiones, no se le da bien aquello de valorar más colores que el blanco y el negro.

Con el tiempo todo se descubre
La mentira y el engaño tienen siempre fecha de vencimiento, pues necesitan de muchas circunstancias para sostenerse. Esto acaba convirtiéndose en una espiral de enormes dimensiones que el mentiroso no puede manejar.

    O sea que en cuanto una mentira sale de su boca, deja de controlar gran parte de ella. Como se suele decir en el argot popular: se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.
No obstante, aunque es muy difícil que una mentira se sostenga en el tiempo, es muy normal que nos mantengan engañados.  Puede que tengamos muchos indicios pero lo más probable es que los vínculos afectivos que mantenemos nos cieguen.
La mentira y la falsedad, dos heridas profundas en el alma

Traicionar a las personas que te quieren es uno de los actos más detestables que puede llevar a cabo el ser humano. Es difícil sobreponerse a su descubrimiento, pues en sí mismo el engaño alberga la capacidad de destruir por completo nuestro mundo.

Una persona traicionada es más que una persona dolida. Es alguien que se ha quedado sin norte, que ha perdido su brújula, que no comprende, que siente una angustiosa confusión, que tiene que derruir su hogar, que no sabe donde guardar sus sentimientos y que se cree profundamente estúpido.

Es alguien que se pone un cartel, que se descalza y se desnuda, que se siente en ridículo. Alguien que tiene que empezar de cero, reconstruir sus muros, desandar un duro camino y tapar los hoyos. Es alguien que con heridas de muerte tiene que reanimarse y no sabe cómo.

Sanar las heridas que la traición provocó
Con el paso del tiempo es muy probable que la rabia y la impotencia que sentíamos al principio se conviertan en cierta lástima por todo aquello que se esfumó, se rompió o se marchitó. Es en estos momentos en los que podremos comenzar a sanar nuestras heridas y valorar con fuerza la lealtad.

Superar esto lleva un tiempo, pero para lograrlo hace falta perdonarnos a nosotros mismos y dejar de torturarnos por aquello que pensamos que podíamos haber evitado. De esta forma lograremos hacer las paces con el mundo y volver a confiar.

Si en algún momento te hicieron daño no te castigues pensando que todo el mundo es igual, hacerlo sería como creer que porque te haya tocado la lotería un día te va a tocar cada vez que la compres.


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Mamá, valora mi esfuerzo, no soy perfecto

Madre, es verdad que no soy perfecto. Pero también es cierto que nunca pretendí serlo. Como todo pequeño tengo ciertas destrezas naturales y otras tantas que me han sido negadas. Por eso te pido por favor: Mamá, valora mi esfuerzo de cada día.

Simplemente pido que no solo festejes mis logros y aciertos. Pues para mí es también muy importante que consideres mi dedicación y tenacidad. Valora mi esfuerzo para no aniquilar mi autoestima, condenándome a sentirme inferior que el resto de los niños a diario.
Mamá yo no busco ser perfecto, sino ser feliz siendo yo mismo. Entiendo que tengo errores, fallos y debilidades pero también asumo mis virtudes y talentos. Valora mis características positivas y también mi deseo de superación sobre las que crees “negativas”.
Hazme sentir ese ser maravilloso y excepcional que llegó a este mundo para cambiar tu vida. Alimenta cotidianamente mi confianza para saber que puedo vencer todo obstáculo. Después de todo, solo intento mejorar aquello en lo que no destaco para sentirme brillante ante tus ojos.

Valora mi esfuerzo y hazme sentir capaz
Puede que algunas tareas y actividades las supere fácilmente mas otras requerirán de altas dosis de esfuerzo. Aquí se pondrá a prueba mi paciencia y perseverancia debido a la necesidad de trabajar arduamente par superarme. Por eso insisto: valora mi esfuerzo y entiende que no puedo ser perfecto.
No, no me compares con mi hermana, con mi primo ni con mis compañeros. Te lo pido por favor, pues somos personas diferentes y, por tanto, poseemos dones diferentes. Puede que, como dice la maestra del colegio, simplemente maneje tiempos diferentes. Solo respeta mi ritmo para no herirme.

Recuerda que mi valor es por quien soy y por todo lo que desde que nací te doy. No midas con la vara de la comparación que solo trae frustración y rivalidad. Ponte a mi lado, mírame a los ojos y dime con certeza que soy capaz de lograr lo que me proponga.
Ayúdame a avanzar y a dominar cada reto que me imponga la vida, o yo mismo. Apóyame y destinemos tiempo de calidad a mi autosuperación. Dale poder a mis alas con tus actos y palabras que, sin dudas, son muy importantes para que pueda crecer y aprender.

Destaca mis logros e intentos fallidos por igual
Nadie me conoce tanto como tú, mami. Por eso mismo, no hay alguien capaz de valorarme como tú lo haces. Siempre orgullosa y con una mueca en el rostro das a conocer cada una de mis glorias. Mas no solo destaques mis logros sino también mis intentos fallidos. Pues detrás de ellos se esconde algo fundamental.
El errar en algo supone, de alguna manera, un nuevo intento. Además comprende una nueva oportunidad de superarme y sobreponerme a las dificultades. Por eso, celebra mi actitud de no bajar los brazos y darme por vencido. Valora mi esfuerzo y entiende que cada tropiezo me hará más fuerte.

Háblame bonito, sé paciente y así nutre mi esperanza. Jamás permitas que claudique dándome por vencido sin mediar un intento. Transmite todo eso bonito que movilizo en ti con palabras, gestos, hechos y abrazos. Demuéstrame que todo esfuerzo vale la pena y tiene su recompensa.
“No está muerto quien pelea” escuché en la escuela decir en un recreo a uno de los niños grandes. Y es cierto, pues la única batalla que se pierde es la que se abandona. Píntame un mundo donde no existan imposibles cuando se invierte en la bolsa de los sueños grandes cuotas de sacrificio.

Por supuesto que no pido que me engañes, sería más hiriente chocar con una realidad que me resulte hostil. Pero anímame a intentarlo, a ir por más. Entiendo que no soy extraordinario en todos los campos ni me fijaré metas descabelladas o poco realistas.

Sí, puede que en esta etapa de mi vida necesito un empujón. Y siento que debes ser tú, aunque te cueste horrores, quien me impulse. No tengas miedo a que me equivoque, o no equivoquemos. Después de todo, son las caídas las que nos fortalecen y de cada tropiezo seguro tendremos mucho que aprender.


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Este precioso corto te demostrará que a veces, una mamá no puede con todo


 “Mother” es un corto que inspira y que nos cuenta una realidad que no nos es del todo desconocida: hablamos de esas mamás que están obligadas a duplicarse para llegar a varios sitios a la vez, porque la maternidad a veces agota, porque en ocasiones lloramos a escondidas y rozamos el límite de nuestras fuerzas.

Algo que todos sabemos es que muy a menudo se nos da una imagen de esa mujer que es madre de un modo algo almibarado, casi perfecto, idílico. El embarazo, el parto y esos primeros meses de crianza encierran en ocasiones matices tan profundos, complicados, a la vez que contradictorios, que es común sentirnos tan ofuscadas. Queremos a nuestros hijos, a esas nuevas vidas que sostenemos en brazos, sin embargo… ¿Por qué estamos tan agotadas?
El corto que queremos presentarte en “Eres Mamá” nos habla de esto mismo. No obstante, somos conscientes de que muchos papás se sentirán molestos, porque de algún modo, esta producción de animación muestra sin duda una imagen algo tradicional, ahí donde todas las tareas recaen sobre una figura femenina. Sabemos que el papel del padre es fundamental, aún más, que incluso son cada vez más los hombres que afrontan la crianza en solitario.

No obstante, en cuanto veamos el corto, quedaremos cautivados de inmediato por su magia envolvente, por su sencillez y potente mensaje. El mismo que podríamos aplicar en algún que otro hogar, porque aunque no lo creamos, son muchas las mujeres a día de hoy que siguen identificándose con esta escena.

“Mother”, un corto que inspira
“Mother” es un corto que cuenta con un sinfín de premios y reconocimientos. Estamos ante una historia de poco más de 5 minutos de animación que atrae por su pulcritud, por esa sencillez que atrapa y conmueve. Los personajes están dotados de ese aire oriental donde todo es muy clásico, donde la mamá está enfrascada en unas rutinas que más bien, parecen rituales.

No nos extraña en absoluto sus múltiples reconocimientos. A lo largo del 2015 y el 2016, “Mother”, creada por el Estudio Kokorosh, dio la vuelta al mundo para sensibilizarnos sobre una serie de aspectos que vale la pena profundizar por un momento antes de descubrir esa deliciosa pieza audiovisual

La madre sola
Al empezar el corto, intuimos casi al instante que la protagonista de esta historia afronta cada tarea en soledad. En sus quehaceres vemos de fondo la fotografía de un marido ausente. Tal vez esté en e ejército, lejos de ese escenario familiar donde cada responsabilidad cae sobre los hombros de esta delicada pero voluntariosa mamá.

No obstante, esa soledad no es del todo completa: en la casa habitan dos hijos más de edades más mayores y un pequeño perro que gusta traer más inconvenientes que beneficios a las responsabilidades de esta mujer.

Sin embargo, ella asume, calla y deambula de aquí allá, limpiando, cocinando, afrontando miedos, problemas e incertidumbres.
Cuando mamá o papá no es feliz
Pocas cosas pueden ser más perjudiales para el desarrollo de un niño que la percepción constante y real de que sus progenitores no son felices. Nuestros hijos, aunque nos sorprenda, intuyen a la perfección el mundo emocional de sus padres.

    Identifican la felicidad y aprenden de ella para sentirse más seguros, para descubrir su entorno a través de una madre o un padre que lo acompaña con optimismo, con sonrisas y sueños que alimentar.

    En cambio, una madre, un padre saturado de tareas, de responsabilidades, miedos y preocupaciones genera en el niño estrés. Si ya desde bien pequeños interiorizamos este tipo de emocionalidad en nuestro interior, creceremos con muchas carencias.

    La protagonista de este corto precioso llega al límite de sus fuerzas. Es como si la alegría se hubiera escapado para difuminarse en esa vida rutinaria, opresiva.



Repartir tareas
Cuando la mamá de esta historia llega hasta ese extremo donde nuestro ser queda sin aliento y las emociones nos acaban atrapando en esa costra de indefensión tan conocida, algo acontece en el corto. Algo extraño a la vez que mágico. Es justo ahí donde acontece el mensaje que busca traernos este corto: toda familia es como un motor donde cada pieza debe encajar para que esa entidad avance, tenga vida y funcione como debe.

La mamá sola es valiente, es fuerte y puede con todo. Pero no siempre, no los 365 días y las 24 horas al día. Ayudar es amar, pero compartir tareas es mucho más que ayudar a una persona. Porque en un hogar “no hay por qué ayudar, hay que cumplir con nuestro papel”, sin más. Y lo creamos o no, es más fácil de lo que parece: solo hay que tener VOLUNTAD.

Por ello, te proponemos lo siguiente: ver el corto en familia, con tu pareja, tus hijos, con tus hermanos o incluso tus amigos. Porque en una casa todos contamos, y en materia de crianza no todo debe caer sobre los hombros de mamá.

https://www.youtube.com/watch?v=NWU4tqUFpJI


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